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Viriato, Roma y el espejo del imperio: una lección de resistencia

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Viriato, Roma y el espejo del imperio: una lección de resistencia

Por Carlos Martínez, presidente de Soberanía y Trabajo

El ocultamiento deliberado de la derrota estratégica de Estados Unidos, el silencio sobre la fortaleza de las resistencias antiimperialistas y la manipulación informativa que presenta a Rusia y China como enemigos de los pueblos no son meros errores de comunicación. Son una apuesta consciente por el trumpismo español, por la sumisión colonial que tanto daño nos hace. Porque no informar sobre el declive del dólar, sobre las derrotas de Washington en el escenario global, es alimentar la ficción de un poder eterno e invencible que solo beneficia a las extremas derechas y a sus élites rapaces. La verdad histórica nos muestra que ningún imperio es eterno, y todos, sin excepción, han caído víctimas de sus propias contradicciones, de la arrogancia y de la resistencia de los pueblos.

Roma y el patrón de la dominación

Los Estados Unidos se comportan con la lógica de todos los imperios que la humanidad ha sufrido. El paralelismo histórico es brutalmente esclarecedor. Los romanos, en su día, invadían y ocupaban territorios, convirtiéndolos en provincias al objeto de expropiar sus riquezas y cobrar impuestos a sus habitantes. No actuaban por un afán civilizatorio, sino por la codicia más elemental. No se trataba de llevar la «pax romana», sino el yugo romano.

Hoy, la dinámica es idéntica. En Venezuela, los EEUU están usurpando ya su petróleo en su propio beneficio, saqueando los recursos de una nación soberana para recaudar fondos y continuar su guerra petrolera, tal y como señalan Michel Hudson y otros economistas y analistas. No hay un ápice de diferencia moral entre la expoliación romana y la expoliación del siglo XXI. En ambos casos, la fuerza bruta y el desprecio por la vida de los pueblos se disfrazan de intereses estratégicos. El hecho de que dejaran instituciones, leyes y lengua, no oculta su expolio que en Hispania se vivió de forma más que documentada.

Pero la historia también nos enseña que la arrogancia es el peor de los consejeros. Trump y su gobierno de incapaces e incultos, ensorbecidos por su fortuna y el poderío de su ejército, pensaron que con Irán todo sería lo mismo. La voluntad aniquiladora del llamado estado de Israel necesitó poco para engañar al peligroso engreído que gobierna Occidente. Pero todo le ha salido mal. El imperio, creyéndose todopoderoso, ha chocado una vez más contra la realidad. Sus planes de dominación se desmoronan ante la resistencia de los pueblos que se niegan a doblegarse. Ante una China a la que teme y envidia a la vez. Pero con la que no puede. Es su enemigo no el nuestro.

La romanización cultural y la colonia española

Roma no solo trasladó su imperium para esquilmar riquezas naturales, sino que impuso su cultura. Llevó su lengua, sus leyes y su indumentaria. La estrategia era completa. El imperio romano cayó víctima de las invasiones bárbaras y de las emigraciones masivas de francos y germánicos que, paradójicamente, iban vestidos a la romana y se entendían entre ellos en latín. De hecho, la mayor compilación del derecho romano, el Código de Eurico, la ejecuta un visigodo, junto a la que el Imperio Romano de Oriente realiza en tiempos de Justiniano. La cultura imperial perdura, incluso cuando su poderío militar se desvanece.

Hoy, la democracia liberal globalista es ese nuevo derecho romano. Un sistema impregnado de poder militar y deseo de dominar a un continente sumiso como el europeo, en el que las personas progresistas van vestidas como si fueran de Michigan y cuyas élites derechistas imitan a los cristianos protestantes sionistas del cinturón bíblico y/o a los cursis pero peligrosos millonarios que mandan y destruyen todo lo que se les oponga.

España, en realidad, no es sino una colonia de los EEUU. Y estos proyectan planes de dominación mayores todavía, buscando nuevos aliados al objeto de consolidar su poder y hacerse también con todos los resortes de nuestra vida política y económica. Es una ocupación blanda, pero ocupación al fin y al cabo. Los que juegan a dos barajas como el gobierno, ya no le sirven. El problema es que a quienes el imperio apoya para gobernar son PP y VOX aliados de quienes desestabilizan a Ceuta y Melilla que son los propios EEUU e Israel y por tanto estos vendepatrias debido a la torpeza y entrega al sistema capitalista, consiguen engañar a cientos de miles de personas de las clases trabajadoras que no llegan a fin de mes ni pueden pagar un alquiler.

Viriato y la resistencia: «Roma no paga traidores»

Claro que, como en el caso de Viriato, que en este caso representa al pueblo resistente español, a las personas socialistas coherentes y soberanistas, el poder vigente les aplica la ley mordaza y se amenaza con la censura en las redes sociales –única forma de acceder a información veraz-. El imperio de turno no tolera la disidencia. El pretor de turno espeta a las izquierdas gubernamentales que creen ser de izquierdas: «Roma no paga a traidores”. Es una frase que, nacida de la traición y el asesinato del caudillo lusitano, se ha convertido en un mantra para aquellos que se someten al poder a cambio de migajas.

Viriato fue vencido no en el campo de batalla, sino en el de la traición, cuando sus propios emisarios fueron sobornados para asesinarlo. Pero su ejemplo perdura. Durante años, el pastor lusitano puso en jaque a la máquina de guerra más letal de la Antigüedad. Mediante la táctica de la guerrilla, la emboscada y un conocimiento profundo del terreno, los pueblos indígenas humillaron al orgulloso imperio, demostrando que la voluntad de resistir es más poderosa que las legiones mejor armadas.

Por eso necesitamos reaccionar. Porque la cruzada que se está preparando por las instancias gubernamentales en los EEUU y sus clubs políticos, aliados del PP y de VOX va a ser contra las izquierdas, las causas populares y todas aquellas personas que pensamos que es posible otro modelo. El problema es que la “izquierda” aliada o subsidiaria de Soros, el queer y los globalistas, carecen de legitimidad por sus errores, renuncias y por defender causas alejadas de las necesidades reales del pueblo obrero como es la vivienda o la sanidad y haber renunciado a defender la soberanía y esto incluye a toda la progresía pequeño burguesa y liberal que se ha apropiado de los partidos pro-gubernamentales o de su órbita. Por lo tanto va ir dirigida contra todos pero sobre todo, contra quienes defendemos el socialismo, pero un socialismo de redistribución y de soberanía igualitaria. Esa cruzada se está montando, reuniendo y organizando y debemos estar preparados para enfrentarla con la inteligencia y la valentía de Viriato.

Por eso ahora necesitamos la ayuda de los pueblos del Sur, de sus partidos y de los gobiernos que se enfrentan al imperialismo. Porque ellos sí que están derrotando al imperio. A ver si nos enteramos de una vez. La historia nos llama a ser la nueva resistencia de los pueblos ante un imperio decadente que, aunque peligroso, ya muestra sus primeras grietas.

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