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Romper las cadenas de la corrupción

Romper las Cadenas de la corrupción y el Régimen del 78

Comunicado de Soberanía y Trabajo

Ante la corrupción sistémica, política y económica que asfixia a nuestro pueblo desde los principios de Soberanía y Trabajo, declaramos:

No es un caso aislado. No es una manzana podrida. La corrupción es el sistema mismo. El PSOE es en sí mismo un grave problema que arrastra casos de corrupción y es a la vez sostén fundamental de la monarquía. La corrupción es la savia que nutre las estructuras de poder heredadas del franquismo y perpetuadas por el llamado «Régimen del 78». Este régimen, nacido de un «pacto de no agresión» entre las viejas élites totalitarias y fuerzas políticas que renunciaron a su historia e ideología para integrarse, no representó una ruptura democrática, sino una transición controlada. Un cambio de fachada que mantuvo intactos los pilares fundamentales del poder: la monarquía impuesta por Franco en la cúspide del Estado, una judicatura enquistada en su origen franquista, las grandes familias y corporaciones empresariales del régimen, los altos funcionarios, las fuerzas de seguridad y el ejército, todos imbricados en una red de intereses ininterrumpida.

La Raíz Podrida: Franco, la Monarquía y la Transición Falsaria

  • El nido franquista: La dictadura fue un sistema corrupto por diseño, basado en el favoritismo, el saqueo y la represión. En su seno se crió Juan Carlos I, designado sucesor por el propio Franco, símbolo vivo de esa continuidad.
  • El cordón umbilical no roto: La «Transición» no fue una ruptura, fue un pacto. Un pacto que garantizó la impunidad de los crímenes del franquismo y la permanencia de sus estructuras de poder bajo nuevas siglas. La monarquía, lejos de ser un árbitro neutral, es la piedra angular de este sistema corrupto y el principal beneficiario de su opacidad.
  • La falsa legitimidad internacional: La entrada en la OTAN y la UE no fueron decisiones soberanas fruto de un debate democrático, sino imposiciones estratégicas de las potencias occidentales (Washington, Berlín, París) para integrar a España en sus esquemas geopolíticos y económicos. La pertenencia a estos organismos no es sinónimo de limpieza ni transparencia. Ambos están plagados de casos de corrupción, estados corruptos y dirigentes cuestionados, como la emblemática Úrsula von der Leyen y sus turbios negocios. Son estructuras al servicio del gran capital, no de los pueblos.

La Corrupción como Sistema: Todos los Pilares Contaminados

  • La derecha histórica: Su ADN, desde el siglo XIX y ligado a una monarquía decadente, lleva siglos de caciquismo, clientelismo y corrupción.
  • La traición «progresista»: Las fuerzas que prometieron cambio, encabezadas por el PSOE, renunciaron a sus raíces republicanas, honestas y de defensa de los trabajadores, dirigentes como Felipe González y su grupo trabajaron en favor de intereses extranjeros y de apoderarse de una marca para crear algo en beneficio de la corona y el atlantismo . Se integraron en el juego del Régimen del 78, convirtiéndose en pilares fundamentales del «reino» y aplicando, una y otra vez, políticas neoliberales que saquean lo público y benefician a las élites. Su cobardía para emprender una transformación judicial real ha permitido que la judicatura siga siendo un bastión franquista y derechista, instrumento de persecución política.
  • La connivencia generalizada: La corrupción no es un fallo, es una característica. Es el lubricante que permite el funcionamiento del entramado: políticos, grandes empresas, bancos, altos funcionarios, medios de comunicación… todos participan en una red de intereses que antepone el beneficio privado al bien común. «Todos son iguales» porque el sistema los iguala en la práctica del saqueo institucionalizado.

El Fracaso del «Progresismo» del 78 y el trumpista y/o del autoritarismo liberal

  • Desilusión y traición: Los partidos «progresistas» del sistema han decepcionado y traicionado sistemáticamente. El PSOE lleva décadas usurpando un papel que nunca cumple y unos programas que nunca ejecuta defendiendo un “europeísmo”que nos priva de la soberanía y perjudica a las clases populares en realidad. Han gobernado para las élites, cometido errores imperdonables que dañan a las clases populares y se han mostrado incapaces o cómplices frente a los poderes fácticos (financieros, mediáticos, judiciales).
  • La puerta al neoliberalismo autoritario: Precisamente esta política corrupta, esta sensación de que «todos roban» y que no hay alternativa real dentro del sistema, es el caldo de cultivo perfecto para el avance de la extrema derecha neoliberal, autoritaria, sionista y atlantista.
  • En España no existe una derecha democrática solvente, solo variantes de un conservadurismo reaccionario ultra monárquico y un neoliberalismo salvaje. Las élites «progresistas» y las «nuevas izquierdas» integradas en el régimen, al fracasar en ofrecer un proyecto transformador creíble y limpio, nos dejan inermes ante estos monstruos y, sobre todo, ante poderes profundos y reales: el capitalismo depredador, el globalismo político y financiero desregulado y el imperialismo que dicta políticas a través de la UE y la OTAN.
  • El saqueo del estado: Todas las fuerzas políticas gobernantes han privatizado desde la transición numerosos servicios públicos tanto de asistencia y bienestar como bancarios y de ahorro popular, industriales y del transporte público, minas, energías, agua, residuos, o gestión administrativa al objeto de beneficiar empresas privadas de amigos y donantes. La privatización de lo público es también una forma clara de corrupción y fuente de grandes negocios y mordidas que casi nunca se investigan. La Unión Europea propicia además este saqueo corrupto que alcanza a todo tipo de gobiernos ya sean locales, provinciales, autonómicos o estatales.

¡Basta Ya! La Salida: Soberanía, Trabajo y Ruptura Constituyente
Ante este panorama desolador, gritamos con todas nuestras fuerzas:

-¡Basta ya de élites corruptas y cobardes! Basta ya de monarquías impuestas y opacas.

-¡Basta ya de llamamientos vacíos contra la derecha para luego gobernar con políticas de derechas! Basta de hipocresía y traición a los de abajo.

-¡Basta ya de sumisión a una UE antidemocrática y corrupta! Una UE que actúa como brazo ejecutor de los bancos privados, las grandes corporaciones y los intereses imperialistas, saqueando soberanías y condenando a los pueblos, especialmente a la clase trabajadora, a la precariedad y la explotación.

La única solución posible, la única vía para superar esta podredumbre sistémica, es una Ruptura Democrática y Social radical. Esto exige:

  1. Un Nuevo Proceso Constituyente:La Constitución del 78 es el marco jurídico que ampara y perpetúa este régimen corrupto. Necesitamos una Asamblea Constituyente verdaderamente soberana, surgida de la voluntad popular libremente expresada, que elabore una nueva Carta Magna.
  1. Una República Igualitaria y Soberana: Una República que rompa definitivamente con la herencia franquista y monárquica, basada en la igualdad real, la justicia social, la transparencia radical y la separación efectiva de poderes. Una República que recupere la soberanía plena sobre nuestros recursos, nuestras políticas económicas y sociales, y nuestra posición internacional, libre de ataduras imperialistas como la OTAN.
  2. El Trabajo como Base de la Transformación: La nueva sociedad debe construirse desde el trabajo y con el trabajo. Reconociendo a la clase trabajadora como sujeto central de la transformación. Priorizando los derechos laborales, la economía productiva al servicio de las necesidades sociales y el reparto justo de la riqueza. Garantizando derechos fundamentales robados por el neoliberalismo: derecho a una vivienda digna, derecho a una vida digna (empleo, salarios, pensiones), derecho a unos servicios públicos universales y de calidad (sanidad, educación, dependencia), derecho a un medio ambiente sano.
  3. Poder Popular y Democracia Real: Construir nuestras propias fuerzas de cambio real, desde abajo, en los barrios, en los centros de trabajo, en los pueblos. Organizaciones independientes del régimen, basadas en la participación directa, la horizontalidad y la lucha constante desde partidos democráticos y con el control de su militancia. Una democracia que no se agote en votar cada cuatro años, sino que se ejerza día a día.

La tarea es inmensa, pero necesaria. No podemos seguir alimentando con nuestro silencio, nuestra resignación o nuestro voto inútil a este régimen corrupto y moribundo. La alternativa no es entre las derechas y las falsas izquierdas del régimen. La alternativa es la Ruptura Democrática, la República Igualitaria, la Soberanía Popular y la construcción de un nuevo poder desde el Trabajo y para el Trabajo.

Es hora de tomar nuestro destino en nuestras manos. Es hora de la Soberanía. Es hora del Trabajo. Es hora de la Ruptura.

¡Por un Nuevo Comienzo! ¡Por la República!

Soberanía y Trabajo

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