Sevim Dağdelen: «Para Europa se ha convertido en una cuestión de supervivencia no dejarse engañar por la propaganda de guerra»
Un placer para este medio entrevistar a la diputada del Bundestag y miembro de la Alianza Sahra Wagenknecht, Sevim Dağdelen. Se trata de una de las escasas voces europeas que desde los parlamentos señalan la falsedad de la OTAN y que se oponen a la guerra contra Rusia. Es autora también del libro La OTAN. Un ajuste de cuentas con la alianza de valores, publicado en español por la editorial Lola Books. Agradecemos al querido compañero Carlos García Hernández la gestión y traducción de la entrevista, quien como editor presentará el libro en España, junto con la señora Dağdelen, el próximo viernes 6 en Valencia y el sábado 7 en Madrid.
Señora Dağdelen, tanto en su libro como sus declaraciones usted manifiesta abiertamente que la OTAN encubre un largo y conocido historial de crímenes de guerra, y a pesar de esta experiencia histórica asistimos hoy a la normalización del envío de armas desde Europa a Ucrania y a la pasividad ante los crímenes de Israel en Palestina. Reivindicaciones históricas de la izquierda europea parecen haber sido olvidadas o sustituidas por consignas identitarias o mensajes ecologistas. Se produce censura en medios, en Alemania se prohíben los símbolos soviéticos en el Día de la Victoria o suceden situaciones muy sospechosas en las elecciones donde triunfan quienes se oponen a la guerra. Sin ir más lejos, los apurados resultados de BSW fueron muy controvertidos en el recuento de votos. ¿Cree usted que podemos decir ya claramente que la política europea se ha convertido en simple propaganda a favor de los créditos de guerra y que, como dijo una vez Liebknecht, el enemigo lo tenemos en nuestra propia casa?
La propaganda bélica domina la opinión pública europea. La gente es claramente consciente de ello. En Alemania, sólo el 40% dice que puede expresar su opinión libremente (en los años 70 esta cifra era de casi el 90%). La constatación de Karl Liebknecht de que el principal enemigo está en el propio país se aplica hoy más que nunca. Los métodos de la propaganda de guerra son similares a los utilizados en 1914, cuando se intentó convencer al ala izquierda de los socialdemócratas para que apoyara la guerra de agresión del Imperio alemán afirmando que era una guerra defensiva contra el “bárbaro” zar ruso. Los paralelismos son evidentes. Incluso hoy en día, todos los que están a favor de un alto el fuego son difamados como “siervos de Rusia”. El objetivo de la propaganda es acallar las voces favorables a la paz.
Cualquiera que hable en contra del suministro de armas a Ucrania es vilipendiado como un apologista de Putin. Cualquiera que no quiera suministrar armas a Israel (armas que se utilizan para cometer un genocidio contra los palestinos) es considerado antisemita por los propagandistas de la guerra. Para Europa se ha convertido en una cuestión de supervivencia no dejarse engañar por la propaganda de guerra y oponerse a los belicistas. El intelectual francés Emmanuel Todd habla con razón de la promoción de la rusofobia en Europa que sirve para legitimar la guerra. Y parece que Occidente tiene hoy un enorme interés en que la guerra en Ucrania continúe. Los recientes ataques ucranianos contra la fuerza nuclear rusa no serían posibles sin el apoyo occidental. Las negociaciones de paz de Estambul fueron torpedeadas por Occidente ya en 2022. Hoy en día, parece haber un interés deliberado en la escalada cuya esperanza es seguir logrando el objetivo geopolítico de “arruinar a Rusia”, como dijo la entonces ministra de Asuntos Exteriores Baerbock.
Los resultados de las pasadas elecciones alemanas, que dejaron por muy poco sin representación a su partido, BSW, fueron celebrados en España sin disimulo y con enorme alegría por los partidos (supuestamente de izquierdas pero en realidad funcionales a la UE y la OTAN) que sostienen al Gobierno de Sánchez. Desde nuestra perspectiva, esa alegría demuestra la enorme preocupación de estos partidos por la posibilidad de que se caiga la careta con la que engañan a su pueblo. Es decir, en realidad celebran que no prosperen las alternativas que pueden abrir los ojos al pueblo a la necesidad de otra izquierda, honesta y clara. ¿Cómo valora usted esto?
Puedo entender que alguien que esté a favor del suministro de armas a Ucrania, acepte la guerra por delegación de la OTAN y defienda el apoyo occidental a Israel quiera que su posición parezca no tener alternativa. Ese fue el caso del SPD en 1914 y también es el caso hoy en día con los partidos que se llaman a sí mismos de izquierdas pero que han sido destripados ideológicamente. Estas fuerzas están a favor de las guerras por delegación y de la agresión económica.
En Alemania, el partido DIE LINKE incluso votó a favor de una enmienda constitucional en el Bundesrat (cámara alta del parlamento) para poder endeudarse ilimitadamente por gastos militares superiores al 1% del PIB en el futuro. La izquierda europea se ha vaciado en términos de política de paz y se ha convertido así en parte del proyecto de guerra imperante. Cuanto más se acentúa esta tendencia, más agresivamente se ataca a quienes insisten en que la política de izquierdas debe ser siempre una política de paz.
"Parece que Occidente tiene hoy un enorme interés en que la guerra en Ucrania continúe. Los recientes ataques ucranianos contra la fuerza nuclear rusa no serían posibles sin el apoyo occidental".
En España se ha seguido con interés la evolución de su partido desde la escisión de Die Linke. Fue muy llamativo que la inmensa mayoría de periódicos españoles parecían seguir una misma consigna: en los titulares sobre el BSW debía aparecer necesariamente la expresión “anti-inmigración”. Suponemos que si esto pasó en España, en Alemania fue aún más intenso. ¿Es posible que haya faltado explicar mejor la política respecto a la inmigración, o se trata de una etiqueta que colgaron a su partido para acrecentar la idea de conservadores y frenar el voto indeciso de la izquierda?
La soberanía democrática es históricamente inseparable del control sobre las propias fronteras, esto ha sido así desde la Revolución Francesa. Pero hoy, DIE LINKE en Alemania pide fronteras abiertas, es decir, exactamente lo contrario, y apoya así una política migratoria ultraliberal y no regulada. Sin embargo, esto no sólo significa renunciar a la soberanía democrática, sino que también es un ataque a la justicia social.
La gran mayoría de la población rechaza las fronteras abiertas. Ignorar esta realidad y difamar tales preocupaciones tildándolas de ser “de derechas” acabará allanando el camino a la derecha en toda Europa. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) no está en contra de la inmigración, sino a favor de una inmigración controlada y unas normas claras. Representamos posiciones que antaño pertenecían al núcleo de la ideología de izquierdas. Por eso somos el blanco preferido del odio de las fuerzas que hace tiempo abandonaron estos principios. El hecho de que hayamos obtenido nuestros mejores resultados electorales no sólo en el Este, sino especialmente entre los votantes inmigrantes, es naturalmente una espina clavada en el costado de esas fuerzas.
La absoluta dependencia y relación de vasallaje de los gobiernos de los Estados europeos hacia los intereses de la Alianza Atlántica es cada vez más evidente, y produce situaciones cada vez más esperpénticas y perjudiciales para la clase trabajadora (véase la voladura del Nord Stream). Esto está llevando a un resurgir de sentimientos soberanistas de los pueblos europeos. ¿Es posible que ese movimiento sea reconducido hacia organizaciones de clase y que sean el germen de la superación de instituciones como la UE y posteriormente de la OTAN?
Quienes exigen justicia social deben oponerse al rearme y a la guerra económica, que hacen subir los precios de la energía y el coste de la vida. Cualquier otra cosa es deshonesta. Los ataques de Ucrania contra la flota de bombarderos nucleares rusos representan una escalada radical que difícilmente sería concebible sin el apoyo de la OTAN. Cabe suponer que esta escalada incluso se planeó o coordinó en el cuartel general de la OTAN en Wiesbaden.
¿De qué se trata realmente? Aparentemente, es un intento desesperado de cambiar el rumbo de una guerra perdida hace mucho tiempo. El rearme masivo planeado va de la mano de un ataque social contra su propia población. Esto no es otra cosa que prepararse para la guerra a costa de los trabajadores.
Llama la atención que, aunque la OTAN se presenta ante los grandes medios de comunicación como una alianza defensiva o de «valores», ya no cuenta con el apoyo de la mayoría de la población ni para su política de rearme ni para aplicar el artículo 5 (la obligación de prestar ayuda en caso de guerra). La OTAN está desbordando sus capacidades y actúa cada vez más en contra de los intereses de sus propios ciudadanos. Sirve principalmente al complejo militar-industrial a expensas de la clase trabajadora e incluso pone en peligro su propia existencia debido a sus contradicciones internas.
"El rearme masivo planeado va de la mano de un ataque social contra su propia población. Esto no es otra cosa que prepararse para la guerra a costa de los trabajadores".
A pesar de esta gran campaña de propaganda y persecución de los partidos que se oponen a la guerra, las manifestaciones populares contra el gasto militar y el genocidio palestino se producen en todas las capitales europeas. ¿Cómo ve el futuro de opciones políticas como la suya, el SBW, o los resultados del Partido Comunista de Austria, KPÖ, o el PTB en Bélgica? ¿Cree que es posible organizar una alternativa política que sea el origen del necesario movimiento popular que frene este desastre?
Es crucial que los partidos no se dejen intimidar por la propaganda bélica, aunque no sea fácil. Algunos siguen formulando posiciones claras sobre Israel, pero se escabullen cuando se trata de la entrega de armas cada vez más pesadas a Ucrania, aunque esto amenace con desencadenar una guerra.
En mi opinión, existe un potencial creciente entre la población que ya no está dispuesta a dejarse manipular por la propaganda bélica.
La amenaza de guerra aumenta cada día. El canciller Merz parece querer arriesgarlo todo con la entrega y posiblemente la producción conjunta de misiles Taurus, e incluso quiere arriesgarse a desencadenar una guerra directa de la OTAN contra Rusia. La OTAN ha legitimado de facto los ataques contra las fuerzas nucleares rusas. ¿Adónde nos llevará esto? Lo cierto es que la OTAN se arriesga a una tercera guerra mundial. Los que aman a Europa deben detener esta locura.
