Nuestras ideas

Presentamos a continuación los pilares fundamentales que sustentan nuestra propuesta política. La ponencia política aprobada en nuestro Congreso Constituyente refleja nuestra visión para recuperar la soberanía nacional y defender los intereses de las clases trabajadoras, alejándonos de las izquierdas sistémicas que han abandonado las verdaderas necesidades populares. Abordamos temas cruciales como la vivienda, la industria, la agricultura, las políticas migratorias y la lucha contra el imperialismo, con un enfoque en la recuperación de los servicios públicos y la dignidad del trabajo. Nuestro compromiso es con una política auténtica que no tiene nada que ver con el globalismo ni el postmodernismo, sino con la acción concreta ante la creciente desigualdad y la amenaza de guerra y destrucción social.

Soberanía y Trabajo realizó un Congreso los días 29 y 3o de Noviembre del 2025, en el que se acordó una Ponencia Política y la renovación de estatutos en base a sus ideas fuerza, principios e ideas al objeto de ofrecer un programa de cambio social y político.

1. Sobre las izquierdas Sistémicas

Esta izquierda ha abandonado los valores sociales y colectivos en pos de un nihilismo que fomenta el individualismo y la fractura de la clase obrera, algo útil para las grandes corporaciones y élites económicas, ya que les permite ejecutar sus agendas liberales y globalistas tecnocráticas sin oposición. Denunciamos que esta opción «progre-woke» es corresponsable del auge de las
extremas derechas al haber abandonado deliberadamente a la clase trabajadora. No hay mal menor. Soberanía y Trabajo nace para construir un verdadero poder del pueblo, donde la clase trabajadora tome las riendas de su destino. ¡La hora de la liberación ha llegado!

El Estado capitalista español se sostiene sobre la tramoya política del Régimen del 78. El bipartidismo PP-PSOE es un teatro donde dos caras de la misma moneda se alternan en la gestión de los intereses neoliberales. La mal llamada «transición» fue un proceso controlado que perpetuó las estructuras de poder del franquismo bajo una apariencia democrática. Cuando esta farsa pudo ser desenmascarada en 2008, el sistema acudió a su rescate con los partidos de la «nueva política». Formaciones como Podemos, Sumar o Izquierda Unida, con su propuesta «desclasada» y su abrazo a la agenda posmoderna y woke, resultaron ser inocuas para el capitalismo. Su función fue apuntalar el Estado gestor de los intereses neoliberales, canalizando el descontento popular hacia un callejón sin salida. Las izquierdas posmodernas o woke han abandonado a los trabajadores. Han cambiado su sujeto de actuación, antaño los trabajadores, por las minorías, promoviendo agendas que no responden a las necesidades e intereses de la clase trabajadora, contribuyendo a su desmovilización. Su agenda, centrada en el individuo abstracto y no en la comunidad de clase, es la correa de transmisión cultural del neoliberalismo.

El régimen está plagado de corrupción y amiguismo, con una monarquía que participa e impulsa la falta de ética y honradez. Es imprescindible un referéndum sobre la forma de estado, apoyando la solución republicana. Además, es necesario implementar la transparencia en las finanzas de todas las personas involucradas en la política.

Dignidad Laboral y Lucha contra la Precariedad: el pleno empleo no basta si los rabajadores y trabajadoras siguen atrapados en la precariedad y la explotación. Proponemos un marco legal que erradique la precariedad laboral, garantizando contratos indefinidos, salarios dignos y jornadas que respeten la vida de los trabajadores. Reconocemos la importancia de reforzar los sindicatos como herramientas de organización y defensa de los derechos laborales, asegurando su independencia del Estado y las empresas. Es vital impulsar la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario, utilizando los avances tecnológicos para liberar a los trabajadores de la sobreexplotación y no para engordar las ganancias del capital. Estas medidas no son concesiones, sino derechos conquistados por la lucha de la clase trabajadora, que debe recuperar el control sobre su fuerza de trabajo. La dignidad laboral es la base de una sociedad socialista, donde el trabajo sea un medio de realización colectiva y no una condena impuesta por el capital. Queremos trabajo garantizado.

La conquista de la soberanía nacional es un paso indispensable hacia la democracia y el socialismo. Ante el capitalismo globalizado y la ofensiva imperialista, defender el Estado y la soberanía nacional constituye la principal herramienta de las clases populares. En consecuencia, el patriotismo popular y republicano se erige en un instrumento fundamental para los pueblos. El desarrollo de las fuerzas imperialistas y la ineficacia de la “izquierda fucsia” reafirman la necesidad de una alternativa socialista para nuestra clase, nuestro pueblo y nuestro país. No hay Socialismo posible sin una Soberanía previa. En cierta medida, el socialismo —sin dejar de ser un modo de producción donde los grandes medios de producción son sociales— es el desarrollo de la democracia hasta sus últimas consecuencias. La Democracia sólo es real, y no un mero enunciado ideológico liberal para garantizar el dominio de las clases populares, si es Soberanía popular; y esta exige plena Soberanía Nacional. No hay Soberanía sin Estado. La clase obrera y el resto de clases populares necesitan el Estado, sin el cual no habría sanidad, educación, seguridad ni posibilidad real de participación democrática; y ese no es otro que el Estado socialista.

El Trabajo, el segundo pilar de nuestra identidad, define nuestro sujeto político: la clase trabajadora en su sentido más amplio. No hablamos sólo del obrero industrial, sino de los millones de personas que con su esfuerzo sostienen este país y son condenadas a la miseria por el capitalismo globalizado: los parados, los jubilados a quienes se les regatean sus pensiones, los agricultores y pescadores empobrecidos, las mujeres trabajadoras que sufren doble explotación, los jóvenes condenados a la precariedad y las familias para las que conseguir una vivienda digna es una pesadilla. Hablamos de Trabajo porque creemos que quien crea la riqueza debe controlarla.
El sistema actual, donde los beneficios son privados y las pérdidas socializadas, es una estafa. Así, las grandes empresas obtienen beneficios récord, los fondos de inversión se apropian de nuestras viviendas, de la tierra y la agricultura, y se consiente un gasto obsceno en armamento para guerras injustificadas y criminales. Es el propio Estado el que subvenciona la rapiña, permitiendo el expolio con leyes que no protegen a los ciudadanos y dan rienda suelta a las grandes empresas transnacionales y nacionales para que saqueen las arcas públicas.

La salida del euro es una condición necesaria para recuperar el control sobre nuestra política monetaria y fiscal. Se propone la reintroducción de una moneda nacional soberana y la nacionalización de la Banca. Un Plan de Transición para la Salida del Euro en tres fases: Preparación, Lanzamiento y Estabilización, con control de capitales, política fiscal expansiva y nacionalización de sectores estratégicos. A tal efecto haremos nuestro programa recogiendo los elementos que se consideren necesarios de la Teoría Monetaria Moderna (TMM) y del marxismo, como el pleno empleo, el control de los sectores estratégicos de la nación y la impresión estatal del dinero y su circulación.

La Vivienda como Derecho Fundamental: expropiación sin compensación de las viviendas en manos de fondos buitre. La vivienda es un derecho inalcanzable para demasiadas personas. Los gobiernos, en aras de facilitar las ganancias de las grandes constructoras de la oligarquía, hacen la vista gorda ante la infinidad de desahucios que produce el sistema capitalista, algunos de los cuales acaban en tragedia y son auténticos asesinatos sociales. Acabar con la turistificación para defender el derecho a la vivienda. Creación de un Instituto de la Vivienda Pública
y construcción inmediata de un millón de viviendas sociales. España carece de lo más fundamental para ser soberana: el control de su propio suelo, tanto agrícola como urbano, vendido a los intereses de rentistas y fondos de inversión.

● Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria: expropiación de latifundios y redistribución de tierras a cooperativas y pequeños agricultores. Fin de la PAC neoliberal.
● Cambio del Modelo Productivo: plan nacional de reindustrialización con sustitución de importaciones, tecnología pública y creación de empresas públicas.
● Necesidad energética y respeto al territorio: la energía es una necesidad vital, no un negocio. Hay que estudiar y debatir cuáles son las mejores y más seguras. Por ello, abogamos por un plan energético nacional que sea compatible con el medio ambiente, el territorio y la reindustrialización.
● Apoyo a autónomos y pymes: los trabajadores autónomos y muchas empresas familiares están doble y triplemente explotadas al ser objeto de subcontratas, falsos autónomos e imposiciones sin las bonificaciones o apoyos que sí reciben las grandes empresas, plataformas virtuales uberizadas y bancos privados. Son un elemento imprescindible para la reindustrialización, pero también una garantía en comercio, servicios y consecución de la soberanía alimentaria. Tanto el emprendimiento como las cooperativas deben gozar de apoyo, consideración y un papel decisivo en la recuperación de la soberanía económica.
● Dignidad Laboral y Lucha contra la Precariedad: el pleno empleo no basta si los trabajadores siguen atrapados en la precariedad y la explotación. Proponemos un marco legal que erradique la precariedad laboral, garantizando contratos indefinidos, salarios dignos y jornadas que respeten la vida de los trabajadores. Reconocemos la importancia de reforzar los sindicatos como herramientas de organización y defensa de los derechos laborales, asegurando su independencia del Estado y las empresas. Es vital impulsar la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario, utilizando los avances tecnológicos para liberar a los trabajadores de la sobreexplotación y no para engordar las ganancias del capital. Estas medidas no son concesiones, sino derechos conquistados por la lucha de la clase trabajadora, que debe recuperar el control sobre su fuerza de trabajo. La dignidad laboral es la base de una sociedad socialista, donde el trabajo sea un medio de realización colectiva y no una condena impuesta por el capital. Queremos trabajo garantizado.

Luchamos por la paz. Exigimos el fin de las guerras imperialistas y un alto el fuego en cualquier conflicto que implique la opresión, el saqueo y la colonización de los pueblos, respetando su soberanía. Abogamos por el fin negociado de la guerra en Ucrania, cimentando una paz duradera a través de la seguridad para todas las partes involucradas y la implementación de un tratado de seguridad colectiva de ámbito europeo que incluya a la Federación Rusa. Para ello, es imprescindible la salida inmediata de la OTAN, que es un instrumento de dominio de los EE. UU. Sobre el resto del mundo y sobre sus propios miembros, subordinados a las políticas que emanan de esta potencia extranjera.

Pedimos la retirada de todas las tropas y destacamentos militares españoles desplegados por mandato de la OTAN en las fronteras de Rusia, así como el cese de cualquier ayuda militar a Ucrania y a su régimen corrupto y pro-nazi.

Exigimos el fin del genocidio que practica el régimen sionista en el territorio palestino, el fin de su colonización y el establecimiento de una República Palestina soberana. Mientras tanto, pedimos la ruptura inmediata de cualquier tipo de relación con el ente sionista, incluida la retirada de la embajada y dejar de reconocerlo.

El pueblo saharaui ha sido traicionado por el Reino de España. Reconocemos el derecho a la independencia del Sahara y apoyamos su causa y su representación.

Promovemos relaciones estrechas, solidarias y respetuosas con el Sur Global y su gran potencialidad. Apoyamos los procesos anticoloniales y los movimientos anti-neocoloniales, así como los procesos de soberanía e independencia real de los pueblos de América, África y Asia. Establecemos relaciones políticas con todas las fuerzas y gobiernos de emancipación y/o hacia el socialismo.

Somos internacionalistas porque somos soberanistas y deseamos que todos los pueblos del mundo puedan ejercer su derecho a liberarse y liberarnos. Necesitamos unidad internacional.

Abogamos por un comercio justo y por el fin de las sanciones que la UE, la OTAN y las potencias centrales imponen arbitrariamente.

Política Migratoria Soberana: rechazo a las políticas de «fronteras abiertas» que buscan abaratar la mano de obra y dividir a la clase trabajadora en beneficio de intereses patronales. La solución pasa por apoyar el desarrollo soberano de los países del Sur Global. Respeto por los derechos humanos y sociales de quienes han debido emigrar. Este asunto deberá ser estudiado con mayor profundidad y en contacto con experiencias revolucionarias en África que apoyan y buscan su desarrollo endógeno y llaman a que los jóvenes no abandonen sus tierras, pues este continente está sufriendo un auténtico expolio de juventud preparada, tal como denuncia Ibrahim Traoré.

Luchamos por la igualdad. La igualdad debe ser real entre hombres y mujeres. Es necesario acabar con el terrorismo machista, la desigualdad de clases, las injusticias, la explotación y el poder de las clases propietarias. Este es el camino hacia el socialismo en una sociedad democrática.

Vemos con profunda preocupación cómo las “izquierdas” woke y liberales han abandonado las tradiciones de lucha de los partidos obreros. Deseamos conservar todo lo mejor del movimiento obrero, sus valores sociales, políticos y culturales.

El fascismo vuelve a avanzar porque las “izquierdas” arrogantes han abandonado las luchas contra las injusticias del capitalismo y, en general, han dejado a un lado la lucha de clases. Colaboran con grandes patronales y aplican las políticas neoliberales, especialmente las de la UE, que tienden a la privatización y desregulación, enmascarándolas con políticas identitarias. Esto deja a las clases trabajadoras sin referentes políticos y sin sus partidos. Todo lo que no controlan, lo rompen o desacreditan. Impiden la organización social y sindical independiente y han intentado destrozar el movimiento feminista.

Nuestra propuesta central radica en la imperiosa necesidad de impulsar un proceso constituyente republicano en España. Consideramos que este cambio no es una opción, sino una condición fundamental para abordar de raíz los profundos problemas económicos, sociales y territoriales que aquejan a nuestra sociedad, y que, a nuestro juicio, resultan irresolubles dentro del actual marco. Nuestro objetivo es una transformación profunda que trascienda las meras reformas superficiales, buscando establecer un nuevo sistema político y económico genuinamente concebido para beneficiar a la clase trabajadora y al conjunto de la sociedad.

Desde el Partido Soberanía y Trabajo convocamos a la unidad de la clase trabajadora y de todas las clases populares para construir una mayoría social irresistible. Es el momento de la unión en torno a un proyecto liberador, que enfrente con firmeza las desigualdades estructurales, recupere el control democrático de los recursos estratégicos y garantice una vida digna para todas las personas. Nuestro objetivo es un proceso constituyente que derribe el régimen del 78, derogue la monarquía y establezca una República soberana, socialista, laica y en paz, basada en la decisión de la soberanía popular. Es el momento de la movilización permanente: por la vivienda, la sanidad y la educación públicas, por las pensiones dignas, por lo público. Es la hora de la desobediencia civil frente a las imposiciones de Bruselas y de la construcción de un poder popular desde abajo.

 

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