Comunicado de Soberanía y Trabajo
La vivienda, el gran fracaso social y de ayuntamientos, autonomías, el gobierno y patronal, todos ellos sin voluntad de cambio
Mientras Pedro Sánchez se retrata en balcones geopolíticos, sacando pecho de una falsa coherencia internacional, el Reino de España arde por un problema real: la vivienda. El mismo Sánchez que descubre ahora crímenes de guerra en Gaza lleva años apoyando la guerra contra Rusia, financiando tanques para Ucrania y aplaudiendo a la OTAN. Esa contradicción confiesa su falsedad de fondo: ni él ni su gobierno saben o quieren hacer nada verdaderamente de izquierdas. Su política de vivienda es una política de ausencia, colaboración con especuladores y traición a los trabajadores.
Mientras la farsa internacional ocupa titulares, el acceso a una vivienda digna es una quimera. Los datos son demoledores: el precio de la vivienda ha subido un 48% en la última década, mientras los salarios reales apenas crecieron un 6%. Una familia trabajadora destina al alquiler más del 40% de sus ingresos (muy por encima del 30% de riesgo). En Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia, ese porcentaje llega al 50-60%. La respuesta del gobierno: parches cosméticos, ayudas que no llegan y una Ley de Vivienda descafeinada por los lobbies inmobiliarios y la banca.
Hay un factor que ocultan: el tsunami de los pisos turísticos. En 2024, España superó los 340.000 oficiales (más de medio millón reales). En Madrid crecieron un 23% en dos años; en Barcelona, más de 10.000 pisos pasaron de alquiler residencial a vacacional en tres años; en Baleares y Canarias, la turistización expulsó poblaciones enteras. Cada nuevo piso turístico es una familia sin hogar, un joven que no se emancipa, un mayor desahuciado por la subida imparable de alquileres.
La patronal del turismo habla de riqueza y empleo. Mentira: precariza la hostelería, destruye el comercio de barrio y convierte centros históricos en parques temáticos. Engorda la especulación que expulsa a los trabajadores a infraviviendas o habitaciones por 600 euros al mes. Este gobierno mira a otro lado porque está secuestrado por los mismos poderes que se enriquecen: fondos buitre, grandes tenedores, Airbnb, Booking y ayuntamientos vendidos al ladrillo.
Desde Soberanía y Trabajo decimos basta. La clase trabajadora no puede pagar un alquiler, comprar una casa ni formar un proyecto de vida digno. Sánchez se esconde en discursos contra Netanyahu o Trump. No le necesitamos para saber quiénes son. Necesitamos que intervenga el mercado de la vivienda, construya vivienda pública masiva y prohíba los pisos turísticos donde asfixian los barrios.
Nuestras propuestas, claras y urgentes:
- Intervención inmediata: control de precios en el alquiler y desahucios cero, expropiación temporal de viviendas vacías de grandes tenedores.
- Construcción masiva de vivienda pública: España tiene solo un 2,5% de parque público (frente al 20% de Países Bajos). Exigimos un plan quinquenal para alcanzar el 15%, financiado con tasa a fondos especulativos y grandes fortunas turísticas.
- Prohibición de pisos turístico en cascos históricos, nueva legislación de prohibición total donde la oferta vacacional supere el 10%, y en el resto, licencias revocables y fiscalidad punitiva.
- Reconversión de los pisos turísticos actuales en vivienda social asequible para jóvenes, familias monoparentales y mayores.
- Denuncia de las directivas de la UE que vulneran la autonomía municipal y nuestra soberanía para decidir sobre vivienda, e intervención para sustituir el “mercado” por el derecho universal a la vivienda, mientras se abandona esa UE que sirve a especuladores y multinacionales.
No son medidas de otro mundo: es poner la vida por delante del beneficio. Esta lucha también es antimperialista: la especulación y la turistización son la misma moneda neoliberal que globaliza el capital y precariza territorios. Los mismos fondos que compran barrios enteros financian guerras y expolios. Defender la vivienda es defender la soberanía.
Sánchez engorda a la extrema derecha. Cada familia que no llega a fin de mes, cada joven que no se independiza, cada desahuciado es un voto que la desesperación empuja a VOX. Y VOX no es patriota: es un cipayo de EE.UU. e Israel. Pero al trabajador que no puede pagar su alquiler le importa muy poco esa coherencia de salón. La incapacidad del PSOE y sus socios abre la puerta al autoritarismo derechista. Aquí las identidades de cartón piedra no solucionan nada: prefieren hablar de lenguaje inclusivo antes que de alquileres, la foto antes que la familia desahuciada.
Desde Soberanía y Trabajo construimos algo nuestro, al margen de los partidos del régimen. Alertamos a asambleas vecinales, plataformas por la vivienda, campañas contra pisos turísticos ilegales. Llamamos a todos los trabajadores, jóvenes y mayores a organizarse. Porque si no lo hacemos nosotros, la clase obrera pobre y desesperada, apoyará las extremas derechas y los fondos buitre se lo llevarán todo.
Vivienda sí. Pisos turísticos no. Intervención del mercado ya. Construcción pública masiva. Prohibición de la especulación vacacional. Así defendemos la soberanía, el trabajo digno y una vida que merezca la pena, sin tener que emigrar de tu barrio, hacinarte en una habitación o mendigar una hipoteca imposible.
Por la vivienda, por la prohibición de los pisos turísticos, por la dignidad de los trabajadores: organícese el pueblo y no perdone.
