Hemos de hacer política ante el desastre de Occidente y la represión que viene
Carlos Martínez politólogo y presidente de Soberanía y Trabajo:
El problema del avance de la extrema derecha, la derecha autoritaria y el pseudofascismo que sufrimos en Occidente no va a ser frenado mediante una batalla cultural o llamamientos a la defensa de las identidades y el buenismo. La clase obrera europea y la española en particular, castigada a no tener vivienda, empobrecerse cada vez más y condenada a no tener hijos o hacerse anciana por carencia de políticas familiares sociales, está viéndose en el dilema de dejarse engañar por las derechas autoritarias, globalistas, trumpistas y sionistas o apoyar a gentes liberales aunque se hagan llamar socialistas, incluso comunistas, pero que no les solucionan nada y permiten que exista una sociedad cada vez más desigual e injusta y no se oponen con firmeza al imperio anglosajón y sionista, insisto. Porque la política no son gestos y slogans son hechos y acciones.
Pero es que en el Reino de España hay algo más terrible: la llamada «izquierda» –y yo añado engreída y/o liberal– está dejando a las derechas instrumentos para reprimir y machacar a las clases trabajadoras y militantes que defiendan sus derechos o persigan obtener sus reivindicaciones. Encima, en la Unión Europea, gobernar aplicando medidas socialdemócratas es ilegal, eso es una cruda realidad, que nunca se dice, la UE es neoliberal militante y atlantista e imperialista vocacional y su acerbo legal prohíbe las políticas de reparto y de sector público y por supuesto las nacionalizaciones. Sánchez está regalando a las derechas la ley mordaza, la ley de sanidad, la ley de vivienda y un largo etcétera legal, de la misma forma que en la transición Felipe González, Suárez y otros les dejaron los jueces y las policías franquistas, los instrumentos del Estado encargados de la “seguridad pública” y la interpretación y aplicación de las leyes. De esta forma, un reino cada vez más derechista, anti socialista y ligado a la anglosfera y los intereses de las oligarquías financieras angloamericanas se ha ido construyendo.
Claro, cuando se habla de politización de la justicia o derechización de las policías, no hay más que mirar a los errores, cesiones, traiciones y dejaciones de cincuenta años ya. A mí no me extraña nada de lo que ocurre. Pero esto es peor todavía: la censura y la persecución ya han comenzado. En la UE nos preparan para una guerra contra Rusia y eso exigirá cegar y perseguir toda disidencia. Las izquierdas organizadas poco a poco en torno a Sovintern, la nueva internacional socialista, pueden ser declaradas ilegales o controladas de más por enfrentarse a la la derechización del mundo que pretenden los aliados de Ucrania y sostenedores del régimen ultraderechista ucraniano. Los trumpistas. Los aliados del sionismo (todos ellos lo son) ya han lanzado desde Tel Avid la consigna de reprimir a todo enemigo de su ente colonial y genocida.
Es más si las derechas españolas arrollan tanto en los juzgados como en los platós a los socioliberales y liberalprogresistas, también irán a por quienes reclamamos el socialismo, la república y todo en igualdad. Lo cual será responsabilidad de quienes pudiendo cambiar cosas, fortalecen sin embargo al poder del régimen del 78. Por eso la cuestión no está ya en apoyar una UE caduca y que ha hecho el ridículo en el G7 con el histrión Trump a la cabeza, sino que hemos de unir nuestra voz, nuestra fuerza y nuestra suerte a quienes desde el Sur Global, el Eje de la Resistencia, los BRICS o las resistencias anti neocoloniales se enfrentan al imperio. Esto hay que decirlo alto y claro, porque Occidente-UE-OTAN, en convergencia autoritaria y pro sionista, está por reprimir a quien plantee otro mundo, reclame el acceso a la vivienda, igualdad, defensa de lo público o se enfrente a quienes plantean endurecer a esta blanda juventud en los campos de Ucrania, Polonia o Alemania en una guerra.
Menos mal que Bulgaria y Eslovaquia ya han dicho que no. Menos mal que Irán, Hezbolá o las facciones palestinas han dicho que no. Menos mal que Ibrahim Traoré está dando una lección al mundo. Menos mal que los bolivianos y peruanos se han echado a las calles y menos mal que China ha demostrado que el capitalismo no soluciona nada ni es capaz ya de construir un mundo justo y, encima, ha socializado la inteligencia artificial mientras que los capitalistas occidentales se frotan las manos pensando a cuantos cientos de millones de personas trabajadoras van a poder despedir. Puede que un artículo como este en unos meses sea ilegal y el autor perseguido por ello. Por eso nos hace falta hacer política de una vez y organizarnos.
