En nuestra tierra está el Trabajo y la Soberanía.
Sergio Iglesias Lois
En pleno agosto de 2025, España y su campo atraviesan una de sus peores catástrofes
forestales de su historia reciente. En lo que va de verano, llevamos más de 380.000
hectáreas calcinadas, miles de personas evacuadas, hogares arrasados por las llamas y un
patrimonio agrícola y cultural devastado, que tardará en recomponerse unos cuantos años.
Frente a esta dolorosa situación, nos hemos encontrado con una clase política española
que ha fallado estrepitosamente a su pueblo; tanto el gobierno central como las
administraciones autonómicas. Estos últimos incendios no se han tratado de una desgracia
inevitable o de una catástrofe celestial. En definitiva, lo que ha vivido España es el resultado
directo de años de abandono del medio rural, de recortes en la protección forestal y de una
irresponsabilidad política que hoy pagan nuestras tierras.
Los gobiernos autonómicos de las comunidades autónomas más afectadas (Galicia, Castilla
y León y Extremadura), encabezados por el PP, han demostrado una alarmante falta de
previsión y de altura de miras. Sin lugar a dudas, se podría decir que los incendios han sido
el resultado de un sistema que ha renunciado a proteger el territorio del que proclaman
“saber gobernar”.
Pero, a su vez, el Gobierno de España, tal y como ocurrió con la DANA valenciana, en lugar
de haber intervenido y haber tomado el control de esta crisis sin precedentes, ha optado por
dejar que unos incompetentes continuasen al frente de esta catástrofe. Mientras España se
quemaba, el Gobierno de España ha optado por seguir priorizando su agenda belicista
exterior, desviando miles de millones de euros del presupuesto nacional para sostener
conflictos ajenos. Precisamente, el martes 19 de agosto, el ministro de Exteriores, José
Manuel Albares, telefoneó al viceprimer ministro de Integración Europea en Ucrania, Taras
Kachka, para mostrar a Ucrania el respaldo de nuestro país al proceso de adhesión de
Ucrania a la Unión Europea.
Por ello, desde Soberanía y Trabajo se denuncia esta doble traición a la soberanía
popular española: la supuesta “alternativa patriótica de centro-derecha” recorta servicios
públicos y el gobierno “más progresista de la galaxia” desatiende las necesidades más
urgentes de nuestro país, para financiar los caprichos de la UE y Washington. En definitiva,
parece que ni el presidente del gobierno español ni los presidentes autonómicos han
decidido asumir su responsabilidad. Por ello, debemos agradecer el papel que han
desempeñado estos días la Unidad Militar de Emergencias, los bomberos y brigadistas, que
a pesar de contar con escasos medios para hacer frente a las llamadas y unos salarios por
los suelos, han estado siempre al pie del cañón.
Sin lugar a dudas, el modelo de gestión ha sido un absoluto fracaso. Un país que no
protege a sus ciudadanos, sus recursos y campos no tiene una soberanía real. En definitiva,
hablamos de una España abandonada. Esas zonas rurales, las que más protección
necesitaban, han sido las más golpeadas; pero no debemos olvidar que esas mismas zonas
han sido las que han sufrido décadas de desmantelamiento de los servicios públicos más
esenciales.
Uno de los ejemplos más flagrantes ha sido el de Castilla y León, donde esta oleada de
incendios no ha tenido piedad con las provincias de León y Zamora. Mientras tanto, su
presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañuecos, sigue sin asumir responsabilidad
alguna y sin impulsar ni una sola medida real de prevención y gestión forestal. Los treinta y
ocho años que lleva el PP gestionando la Junta de Castilla y León solo han servido para
que los servicios de extinción sean precarizados o para desmantelar servicios públicos
esenciales (como la sanidad) en zonas rurales.
Al hilo de esto, no debemos olvidar cómo algunos presidentes autonómicos del PP siguen
defendiendo una absurda idea de “libertad económica”, que solo trae consigo brigadas
forestales infradotadas, servicios privatizados y planes de prevención recortados hasta la
mínima expresión. Por ello, desde Soberanía y Trabajo se ha identificado esta crisis como
una clara consecuencia de un modelo neoliberal de gestión del territorio, donde lo
público se ve como un gasto innecesario.
Soberanía y Trabajo se presenta como una alternativa real, nacida desde abajo, con una
idea clara: garantizar servicios públicos de calidad y poner nuestra tierra por delante
de cualquier interés extranjero o financiero. Para ello, Soberanía y Trabajo defiende
cuestiones tan esenciales como Priorizar la Prevención, pues el Estado debe garantizar la
limpieza de montes; una simplificación burocrática, con el fin de que las comunidades
rurales participen también en la limpieza de montes, al ser las que mejor conocen el
territorio; una reevaluación de prioridades, ya que España no se puede permitir derrochar
ni un euro más en financiar una guerra, ni tampoco debe financiar una Agenda Verde
europea, que pretende convertir España en un inmenso parque de molinos y placas solares
y que además busca un desmantelamiento del sector agrícola-ganadero extensivo
tradicional, con el fin de contentar a oligopolios energéticos; o, una paralización de la
privatizaciones en la extinción de incendios.
Con todo ello, Soberanía y Trabajo seguirá defendiendo la necesidad de contar con un
medio rural fuerte y soberano, donde la gente cuente con servicios públicos (sanidad o
educación) de calidad, una soberanía alimentaria real, donde se prioricen los cultivos
destinados al consumo local, o una redistribución de la tierra, expropiando tierras
especulativas para entregarlas a pequeños agricultores, cooperativas o jóvenes
campesinos.
Porque España no se vende, se defiende.
Desde la tierra que trabajamos, nace la soberanía que exigimos.
Ahora, toca construir la alternativa.
Únete.
Soberanía y Trabajo.
