El problema de la Vivienda nunca va a solucionarlo el Gobierno de Progreso
La crisis de Vivienda nunca va a ser solucionada ni por el Gobierno ni por nadie si seguimos los dictados de la Unión Europea
El Fondo Monetario Internacional, FMI, acaba de decir que España es la economía avanzada que más crece por segundo año consecutivo. También la agencia de calificación Standard & Poor’s estimó que España crece debido a su solidez financiera y buen desempeño.
¿Cómo se explica entonces que para miles de españoles sea una auténtica odisea encontrar un lugar digno donde vivir? ¿Cómo se entiende que familias tengan que dedicar sueldos enteros al pago de un pequeño piso o que se vean obligadas a realquilar una miserable habitación?
La explicación está en que esas entidades internacionales valoran la economía en cuanto a su crecimiento capitalista, cuya norma es la obsesión por obtener beneficio empresarial constante. No les importa si ese crecimiento se obtiene mediante actividades que no son productivas, ni las que no conllevan valor añadido y son perjudiciales para su pueblo.
España “crece” económicamente porque está dedicada -por mandato de la UE- a actividades como el turismo o la hostelería, que permiten un gran margen de beneficio sólo a través de la hiper explotación de la mano de obra, abaratada gracias a la desprotección laboral y la inestabilidad, el deterioro del nivel de vida y la mordaza a las protestas.
Es el caldo de cultivo ideal para hacer el agosto de especuladores de la vivienda y especuladores del turismo.
Por mucho que los partidos del Gobierno de Progreso y sus satélites afirmen que se trata de una preocupación principal, y lancen a los medios peregrinas medidas como rogar a los propietarios que no abusen de los alquileres, o la más reciente de ofrecer un teléfono de información, el problema sigue e incluso aumenta. Los que afirmaron haber “cambiado el paradigma de la vivienda” mintieron y no cumplieron sus promesas de coalición, como en los demás aspectos.
No podrán solucionar el problema porque no es posible dentro del marco de la UE. Estos progresistas son meros gestores de los dictados de la UE y de los intereses económicos atlantistas. De los “techos de gasto” y los “planes de estabilidad” que sí se aplican para las cuestiones sociales, pero nunca para los millonarios créditos de guerra.
Desde Soberanía y Trabajo proponemos que los movimientos sociales creen la fuerza popular necesaria para revertir esta situación, exigiendo al Estado las medidas:
1.Intervención de los precios de alquiler en una rebaja del 50%
2.Confiscación (expropiación sin compensación) del parque de viviendas de los bancos, de modo que así la bancocracia tenga ocasión de devolver parte del dinero público de su rescate.
3.Fin a la especulación con las viviendas turísticas, esto es prohibición de los pisos turísticos.
4.Prohibición de comprar vivienda a capitales extranjeros y a fondos de inversión, fondos buitres y sociedades de especulación inmobiliaria, nido de crecimiento del rentismo.
5.Construcción del número de viviendas necesarias para cubrir la demanda, pero no a través del inflado de los precios por constructoras e intermediarios, que resulten en precios de compra y alquileres asequibles al nivel de vida de la clase trabajadora, y no disparatados precios sólo alcanzables por rentistas. Esta construcción deberá ser encomendada a empresas públicas ya existentes y por la Agencia de Vivienda de forma directa.
Para romper la dinámica explotadora, estas medidas son un recurso a medio plazo, pero no deben perder la perspectiva del necesario abandono de las instituciones internacionales que impiden al pueblo español ser soberano, en cuestiones tan obvias como la gestión de su propio suelo y su propia tierra.
Es necesario recuperar la soberanía en la gestión de los recursos propios, que es la única manera de devolver la posibilidad de llevar una vida digna al pueblo español.
La especulación de la vivienda no es un problema aislado, es intrínseco al modelo económico al que quiso condenarnos la austeridad y la dominación financiera de los mercados atlantistas. Recuperar el control sobre la tierra, recuperar nuestra industria, crear empleos dignos con salarios propios de país desarrollado socialmente.
Ser soberanos es recuperar la dignidad de exigir un modelo productivo que se base en la creación de verdadero valor, útil a la mayoría social, no la imposición de la especulación rentista e internacional, y por supuesto en paz y solidaridad con los pueblos hermanos.
Soberanía y Trabajo, octubre 2025.
