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EL DISCURSO DE LA DERECHA CONSTRUIDO SOBRE LA OPRESIÓN POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL A LOS INMIGRANTES

EL DISCURSO DE LA DERECHA CONSTRUIDO SOBRE LA OPRESIÓN
POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL A LOS INMIGRANTES

Juan Viera

1.-Nos vemos en la obligación de tratar este asunto ante el conocimiento en el día de
ayer de un hecho concreto que pone de manifiesto una situación más general en algunos
pueblos del territorio extremeño. Una familia de inmigrantes vivía en la esclavitud en un
pueblo de Extremadura; la mujer cuidando al anciano de la familia y el hombre
cuidando ganado, trabajando de sol a sol todos los días de la semana; personas que
habitaban una caseta de madera que anteriormente alojaba a animales; los caminos
embarrados en tiempos de lluvia sin una vía material para poder desplazarse a la
localidad más próxima. Ayer dejaron su trabajo, hoy no tienen nada para comer salvo
algunos alimentos que desde nuestra asociación Campamento Dignidad le hemos
proporcionado. Mañana no sabemos. Este caso particular se encuadra y define un marco
general en el que viven muchas personas inmigrantes en el campo, en los cuidados a
personas mayores, en la restauración, etc. En Extremadura según datos oficiales hay
unos 40.000 inmigrantes censados, legales. Los ilegales no se conocen. La población
inmigrante es creciente, con un saldo migratorio positivo de 4.000 personas,
principalmente de Colombia, Marruecos y Rumanía. Aquí, los inmigrantes se emplean
principalmente en el sector agrario, en la recolección de fruta y aceituna, y en la
industria agroalimentaria, sobre todo en zonas como Talayuela y Toril, donde la
población extranjera es de un 20 %, más alta debido a la demanda de mano de obra;
también hay trabajo en servicios como la hostelería y cuidados, pero en un ambiente de
falta de oportunidades y salarios bajos.
2.-El PSOE no quiere saber nada de la inmigración, ni de las condiciones de trabajo en
las empresas. En todo caso, tanto el PSOE como PP y VOX necesitan de la existencia
de la explotación laboral, porque si esta desapareciera no habría diferencias que
dividieran a los trabajadores. Por eso, el capitalismo no necesita convencerte de que es
bueno sino de que es inevitable, y con él puedes estar mejor que en otros sistemas
económicos-sociales. La narrativa nacionalista del PP y VOX no habla a los
trabajadores como víctimas del sistema sino como españoles de bien que no aceptan que
otros abusen, trabajadores que quieren oportunidades, que defienden su identidad
cultural y patriótica, sus valores y tradiciones. Resulta que una parte importante del
discurso de la extrema derecha se centra en ir contra los inmigrantes, siguiendo la estela
de Trump, cuando la misma prensa económica del Ibex 35 reconoce que, sin ellos, sin
los inmigrantes, no habría ese crecimiento en el Producto Nacional Bruto que tanta
admiración suscita en el resto de Europa, ni los enormes beneficios que está obteniendo
la clase empresarial hispana. Lo que no dice la prensa económica, es que esa gran
contribución de los inmigrantes a la fuerza de trabajo en España, siendo legales o
ilegales, la hacen con los derechos disminuidos y sometidos a unas arbitrarias
condiciones laborales, todo en buena medida como consecuencia de no estar integrados
como es debido en la clase obrera a la que realmente pertenecen.
3.-El PP y VOX manipulan la economía de la escasez en la que viven muchas familias.
Insisten en que cada empleo, cada euro que no va a un inmigrante podría ir a un obrero
español, cada servicio sanitario que se retrasa por la presencia de aquél podría ser más

rápido y eficaz; exponen con intensidad que mientras menos personal haya para
competir por empleos y servicios más probabilidad hay de trabajar, y de recibir ayudas
sociales. El PP y VOX se aprovechan de que el capitalismo crea condiciones materiales
en donde la explotación se vuelve racional para el explotado, venden la idea de que hay
que aceptar la flexibilidad laboral, de que es preferible renunciar a derechos que no
tener algo para comer. El discurso de la extrema derecha ha calado en la población. Su
mensaje propagado por algunos medios de comunicación nos habla de la falta de
seguridad que generan en la población, de que nos quitan el trabajo, los servicios
públicos y se llevan unas buenas paguitas que graciosamente les concede el gobierno.
Así, un delito cometido por un inmigrante suscita la consideración general de que todos
los inmigrantes son peligrosos y con tendencia a delinquir. Nosotros decimos que el
gobierno tiene medios materiales más que suficientes para combatir este discurso
mentiroso que inunda toda la opinión pública. El gobierno de Pedro Sánchez que se
considera el más progresista de la historia de la democracia española debería potenciar
los servicios públicos, la vivienda, el empleo, pero prefiere la guerra, la industria
armamentística, emplear los fondos presupuestarios en vez de a la industria del
bienestar social a la industria de las matanzas humanas.
4.-El gobierno de coalición más progresista del mundo mundial, que se considera
formando parte del bloque de la socialdemocracia europea no se atreve a regularizar a
todos los inmigrantes, a la eliminación de las leyes que castigan a la inmigración, a
eliminar la diferencia entre legales e ilegales lo que facilitaría la unidad de la fuerza de
trabajo nativa y extranjera. El gobierno más progresista del mundo mundial no se atreve
a posibilitar la creación de una potente fuerza obrera capaz de modificar la vida política
española y frenar a la derecha y a la extrema derecha. La debilidad política del PSOE,
de Pedro Sánchez y su ejecutiva da alas a la extrema derecha para el ataque continuado
a la inmigración, facilitando de este modo las condiciones de sobreexplotación que
llevan a cabo ciertos sectores del empresariado. La presión económica y social genera
mucho miedo sobre los inmigrantes ilegales y en los legales, los obliga a vender su
fuerza de trabajo a unos precios irrisorios para satisfacer sus necesidades vitales más
perentorias. Los casos de trabajadores inmigrantes en puestos de trabajo precarizados se
repiten con cierta frecuencia en el territorio extremeño. La ilegalidad y el miedo a ser
expulsados del país los condiciona a tragar con las ruedas de molino de una opresión
material que en poco tiene que envidiar a la esclavitud.
5.-Estamos, seguros de que los grandes empresarios del Ibex están encantados con este
gobierno progre que asegura sus beneficios, que garantiza que no se devuelvan los miles
de millones del rescate a los bancos durante la crisis financiera, que no elimina la ley
mordaza a pesar de las promesas, al tiempo que ve con muy buenos ojos la fuerza de la
extrema derecha que impide la integración de la inmigración en la clase obrera. En
definitiva, la derecha te dice que te puedes quejar, criticar, pero siempre que no se toque
al capital ni a la explotación. La crítica debe dirigirse siempre hacia falsos enemigos que
pertenecen a tu misma clase. La derecha, muy especialmente VOX, aprovecha el enfado
y las dificultades de las familias para dirigirlas contra los inmigrantes, las feministas, los
socialistas, comunistas y personas que luchan contra las injusticias, no las dirigen contra
los fondos de inversión que se apropian de la vivienda, ni contra los dueños de las
grandes multinacionales que imponen elevados precios a la luz, a los alimentos,
combustibles, o las materias primas para la producción agrícola. También, te dicen que

los inmigrantes, los musulmanes, van a imponernos sus principios y valores, van a
violar a nuestras hijas, van a destruir nuestra cultura. Las derechas construyen una
amenaza existencial que hace que te olvides de todo lo demás. Sin embargo, tenemos
que pensar que quien realmente tiene poder e influencia son quienes ocupan los puestos
jerárquicos en la política y la economía, aquellos que en un momento determinado
deciden despedir empleados, proponer leyes, etc. Los directivos de grandes empresas
despidiendo a miles de obreros destruyen familias, un especulador inmobiliario tiene
mucho más poder para encarecer precios y alquileres dificultando la vida de millones de
personas que una mujer musulmana con un velo. Es el gran capital, el Estado y los
gobiernos quienes impulsan a estos sectores reaccionarios y fascistas contra las clases
trabajadoras.

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