El BSW irrumpe con fuerza en el panorama político alemán: la izquierdatradicional y obrera encuentra un nuevo hogar
Por Carlos Martínez, presidente de Soberanía y Trabajo y politólogo
La entrad a de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) en el Parlamento regional de Sajonia-Anhalt no es un hecho aislado. Es la confirmación de un fenómeno político que ya se ha dejado sentir en otros lander alemanes y que representa el resurgir de una izquierda auténtica, defensora de la paz, de la soberanía nacional y de los intereses de la clase trabajadora. Un éxito que se consolida
El BSW ha logrado superar la barrera del 5% en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, obteniendo un 5,3% de los votos y 5 escaños en el parlamento regional. Este resultado, aunque ajustado, es de una importancia capital porque convierte al BSW en la llave de gobernabilidad de la región. La formación, que se presentaba por primera vez en estos comicios, ha demostrado que su mensaje cala en una sociedad harta de las políticas de la gran coalición.
Este éxito en Sajonia-Anhalt se suma a los ya cosechados en otros estados federados. En Brandeburgo, el BSW irrumpió con un 13,5% de los votos y 14 escaños en 2024. En Turingia, logró un 16% y 15 escaños, y en Sajonia alcanzó el 11,8% y 15 escaños. Estos datos demuestran que el BSW no es un fenómeno pasajero, sino una fuerza política consolidada que ha llegado para quedarse y que está llamada a ser el referente de la izquierda obrera en Alemania.
Los artífices de este renacer: Lafontaine y Wagenknecht Detrás de este éxito hay dos figuras de un enorme peso político e intelectual. Por un lado, Oskar Lafontaine, un veterano socialdemócrata que fue secretario general y líder del SPD, y que dimitió de su cargo de ministro de
Hacienda por oponerse a las políticas neoliberales y del Banco Central Europeo. Lafontaine fue el primero en denunciar la deriva de Die Linke cuando esta apoyó la política alemana de respaldo al régimen ucraniano y las maniobras que llevaron a la guerra. Su crítica a la financiación de partidos de izquierda por parte de oligarcas estadounidenses es un aldabonazo que debería hacer reflexionar a más de uno. Por otro, Sahra Wagenknecht, una líder sólida, de formación marxista, que militó en el SED, el partido comunista de la Alemania Oriental. Wagenknecht ha sabido construir un proyecto político que recupera las esencias de la izquierda: la defensa de los trabajadores, el intervencionismo estatal, el control de los alquileres y la protección de las pensiones. Frente a la izquierda caviar o engreida; que ha abandonado la lucha de clases por el activismo identitario, Wagenknecht representa la vuelta a los orígenFrente a los bulos: ni extrema derecha ni woke.
Los intentos de la prensa hegemónica y de las agencias vinculadas al entorno de Soros de vincular al BSW con la extrema derecha son tendenciosos y falsos. Para políticas derechistas, las que practica el actual gobierno alemán y el Partido Verde, que es neoliberal y apoya el sionismo y la guerra de la OTAN. Es cierto que el BSW se opone a la guerra contra Rusia, a la desindustrialización de Alemania y a la destrucción del estado social que la Unión Europea propugna. Pero esto no es ser de derechas; es defender la soberanía y los intereses de la mayoría social. Precisamente, el BSW ha frenado a la extrema derecha en dos lander anteriormente y lo que propone es un presidente no partidario, independiente, denunciando que en Sajonia-Anhalt será la CDU la que, con sus políticas de sumisión a la OTAN y a los mercados,
lleve al gobierno a la AfD.
La izquierda woke, responsable del ascenso de la ultraderecha Quienes tienen que reflexionar son los woke y sus políticas liberales que,
aliados con los conservadores europeos y alemanes, están llevando en volandas al poder a la extrema derecha. La izquierda verde y poscomunista, lejos de frenar a las derechas, aplica políticas liberales contra los trabajadores.
Esta «izquierda» ha sustituido el análisis materialista por un conjunto de ideas teológicas importadas de los campus universitarios estadounidenses. Su bandera ya no es la solidaridad de clase, sino una corrección política individualista que, lejos de desafiar el poder capitalista, le sirve de cortina de humo.
Concluyendo: una esperanza para la clase obrera
El BSW es una luz de esperanza en un panorama desolador. Representa la posibilidad de reconstruir una izquierda que no renuncie a la centralidad de la lucha de clases y a la defensa intransigente de los trabajadores. Mientras la socialdemocracia y la izquierda posmoderna siguen su camino de autodestrucción, el BSW demuestra que hay alternativa. Es el momento de apoyar a los nuevos partidos que están surgiendo reclamando políticas de clase y de reparto, y de apoyo a las mayorías, no a tribus y grupos minoritarios, cuyos derechos respetamos pero que no pueden dejar abandonada a una clase obrera a la que desprecian.
