Informe Político
A 8 de Enero de 2026
Carlos Martínez, Presidente de Soberanía y Trabajo (SyT)
SITUACIÓN INTERNACIONAL: EL IMPERIALISMO EN OFENSIVA Y LA LUCHA POR LA SOBERANÍA
El año 2026 comienza con un acto de una gravedad extrema que define el nuevo ciclo geopolítico: la agresión militar del imperialismo norteamericano contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro ilegal de su presidente constitucional y legítimo. Este no es un hecho aislado. Es la expresión concentrada de la fase actual del capitalismo occidental, dirigido por los Estados Unidos, que atraviesa una crisis estructural profunda –económica, política y de hegemonía mundial– y responde con una brutalidad renovada.
El discurso posterior de Donald Trump ha sido aleccionador. Ha dejado clara su voluntad de imponer, extorsionar y amenazar a cualquier nación o gobierno que se resista a convertirse en vasallo. Su doctrina, que declara a América Latina como “patio trasero” y al mundo entero como área de influencia exclusiva, es una declaración de guerra contra el principio de autodeterminación de los pueblos. La agresión a Venezuela, por tanto, tiene una dimensión universal y, como veremos, una lectura directa para nuestro país, el Reino de España.
En este análisis no podemos obviar el papel del sionismo como fuerza política e ideológica de primer orden dentro del aparato de poder estadounidense. Su influencia, alineada con los intereses del capital financiero más agresivo y con la estrategia de dominación de Oriente Medio, es un componente fundamental para entender la orientación belicista y neo-colonial de Washington. Estamos pues en varios frentes interconectados todos ellos, decir Ucrania, Genocidio Palestino, Mar de la China, Irán y ahora Venezuela forman todos ellos un solo frente de combate.
El móvil económico es transparente: se trata de una guerra por los recursos. Estados Unidos busca expropiar para sus corporaciones las vastas reservas de petróleo y minerales estratégicos de Venezuela, garantizar su suministro energético en declive y, de manera crucial, decapitar los acuerdos comerciales y extractivos que China ha establecido con Caracas y con toda América Latina. Es un intento desesperado de frenar el ascenso multipolar y reafirmar un dominio unipolar que se le escapa de las manos. China y Rusia resultan perjudicadas con la posible intervención del estado venezolano por parte de los EEUU por lo que hemos de despejar cualquier conspiración que las incluya, aparte de posibles lados oscuros por parte de sectores del oficialismo y/o colaboracionistas con la intervención, hecho este que no podemos excluir.
Frente a esta agresión, la respuesta de varios estados latinoamericanos, defendiendo la soberanía venezolana y proponiendo soluciones al margen de Washington, es un rayo de esperanza. Demuestra que la lucha por la soberanía nacional no es un arcaísmo, sino la condición indispensable para cualquier proyecto de justicia social. Esta es una lección central que desde Soberanía y Trabajo debemos explicar sin descanso a la clase trabajadora de España y sus pueblos: la esclavitud política de un Estado, su condición de colonia (en nuestro caso, de la anglosfera y la UE), se traduce directamente en un nivel de vida más bajo, en salarios de miseria, en derechos laborales precarios y en el saqueo de sus recursos públicos. La soberanía nacional y la soberanía popular son dos caras de la misma moneda.
La Unión Europea ha desempeñado, una vez más, su papel de siervo mayor del imperio. Sus instituciones, lejos de defender los intereses de las clases populares europeas, son el brazo ejecutivo de las élites financieras y corporativas transatlánticas. La UE es, en esencia, un instrumento de clase para la defensa del capitalismo en su fase más depredadora y, en la coyuntura actual, eso significa alinearse incondicionalmente con los intereses geoestratégicos de Washington. Su sumisión es total.
- SITUACIÓN NACIONAL: ESPAÑA, UNA SOBERANÍA NULA Y UNA CRISIS SOCIAL ACELERADA
- a) La respuesta a Venezuela: un espejo de la sumisión y una oportunidad política.
En el Estado español, las respuestas internacionalistas y solidarias con Venezuela, aunque valiosas en su simbolismo, han sido notablemente escasas y fragmentadas. Esto requiere una autocrítica constructiva. Como partido, SyT emitió comunicados inmediatos y claros, posicionándose sin ambigüedades. Hemos de señalar la conexión entre el mensaje de soberanía internacional y la urgencia de la vida cotidiana de nuestra clase no está suficientemente trabajada, y el aparato mediático del régimen ha operado con toda su fuerza para presentar la agresión como un “asunto humanitario” o un problema lejano.
El Gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de algún gesto retórico o documento firmado con potencias latinoamericanas, ha confirmado la regla de oro de la política exterior española desde la Transición: la subordinación absoluta a la OTAN y a la política exterior de EEUU. La soberanía del Reino de España en materia internacional es nula. Somos un peón en el tablero atlántico.
Sin embargo, esta crisis ha desenmascarado a la derecha española de forma ejemplar. Los llamados “patriotas” del PP y, de manera especialmente contundente y cipaya, VOX, se han alineado fervientemente con Trump y la agresión. Podemos y debemos demostrar que la verdadera patria es el pueblo, no los intereses del imperio. Que estas derechas no son patriotas, sino lacayos (cipayos) de las élites angloamericanas, dispuestas a vender la soberanía y el bienestar de los españoles a cambio de un puesto en el orden reaccionario global. Es una línea de confrontación política que debemos explotar con inteligencia y firmeza.
- b) La crisis de la clase trabajadora: el frente principal.
Con todo, no podemos dejar que la agenda internacional, por crucial que sea, nos distraiga del frente principal de batalla: la guerra de clases que aquí y ahora se libra contra el pueblo trabajador. Debemos trabajar igualmente, por crear un espacio en Europa de fuerzas políticas similares a la nuestra en ideas y programa al objeto de enfréntanos de forma conjunta a quienes nos quieren llevar a su guerra, a una burguesía europea cipaya de los EEUU y de paso dirigentes económicos y políticos destruyen nuestras capacidades productivas y alimentarias. Todo esto refuerza nuestra posición de exigir el abandono de la Unión Europea. El año 2026 empieza con problemas gravísimos que siguen sin resolverse y que se agudizan: - La emergencia habitacional: La burbuja especulativa con la vivienda es un cáncer social. Familias desahuciadas, jóvenes imposibilitados para emanciparse, alquileres asfixiantes. Es una prioridad absoluta ante la que es imprescindible actuar dada la inoperancia, incompetencia y ausencia de voluntad política de toda la escala de gobiernos, ya sean autonómicos, locales o el gobierno central.
- La crisis salarial y laboral: Los salarios pierden poder adquisitivo frente a una inflación estructural, mientras los beneficios empresariales baten récords. La precariedad (temporalidad, falsos autónomos) es la norma.
- El ataque a las pensiones: Él sistema público es objeto de un sabotaje constante para justificar su privatización. Garantizar pensiones dignas es defender un pilar de la cohesión social.
- Las privatizaciones de sectores básicos: Sanidad, educación, energía, transporte… la mercantilización de los derechos continúa, degradando servicios y enriqueciendo a fondos buitre.
- La agonía del campo español: Los acuerdos de la UE con Mercosur y la Política Agraria Común (PAC) benefician a la agroindustria multinacional y hunden a los pequeños y medianos agricultores, desertizando nuestro territorio y entregando nuestra soberanía alimentaria.
- La desindustrialización continua: Solo la “industria” turística prospera y crea empleos de bajo valor añadido a costa de degradar la ocupación, destruir los barrios de las ciudades y transformarlas en un parques temáticos y todo ello por ser un negocio rentista por excelencia y la burguesía española no es inversora ni industrialista, es rentista y cortoplacista, explotadora y reaccionaria. Solo emprendedores de pequeños negocios y talleres, se arriesgan. Luego es imprescindible apoyar a los pequeños negocios y empresas familiares, apoyar a los autónomos y crear un vigoroso sector público industrial. No podemos olvidar el llegar cada vez a más acuerdos con economías emergentes como la china y otras asiáticas al objeto de ir consiguiendo un mejor y mayor tejido industrial. La Unión Europea es la principal enemiga de los pequeños empresarios agrarios, pesqueros, comerciales y manufactureros. Es muy importante explicar a estos sectores porque salir de la UE es bueno y porqué lo es también para asalariados y pensionistas. Debemos formar parte de la ruta de la seda.
Esta es la realidad concreta que quiere transformar Soberanía y Trabajo. Y para transformarla.
Conclusión:
El año 2026 se presenta como un año de fuertes turbulencias y peligros, pero también de oportunidades. El imperialismo, en su fase de decadencia trumpista, se muestra más agresivo y grotesco, desenmascarándose ante millones de personas. En España, el régimen del 78 muestra su agotamiento: una clase política marcada por la corrupción y sumisa a poderes exteriores e incapaces de resolver los problemas básicos de la gente, y una derecha que abandona cualquier veleidad “patriótica” para mostrarse como la quinta columna del imperio.
Frente a esto, Soberanía y Trabajo se erige como la fuerza necesaria para articular un proyecto de verdadera emancipación. Un proyecto que una la defensa inquebrantable de la soberanía nacional (frente a la UE y la OTAN) con la lucha frontal por los derechos de la clase trabajadora. No son dos luchas separadas, sino una sola. Nuestra tarea es construir, desde la humildad pero con la responsabilidad histórica que nos corresponde, la herramienta política que haga posible ese horizonte: una España soberana, de trabajadoras y trabajadores libres, y en solidaridad inquebrantable con los pueblos del mundo que, como el venezolano, resisten al mismo enemigo.
La consigna en estos momentos es clara: Por la Soberanía de España y el Socialismo para la Clase Trabajadora. Vamos a trabajar.
